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Cultura

Castillo de Chapultepec

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Época de Pandemia
El devenir histórico de México es interesante al fluir atravéz del tiempo. ¡Imagínese! Usted la llegada de Cortés en 1519; avasalla al imperio Azteca tomando la Ciudad de Tenochtitlán el 13 de agosto de 1521. Cuauhtémoc es derrotado siendo el último emperador de esa gran nación indígena. Hombres y mujeres estudiosas de México llevan en el alma este acontecimiento: No fue triunfo ni derrota fue el nacimiento de un pueblo mestizo que es México de hoy.


El Virreinato se inicia el 8 de Marzo de 1535 y el primer Virrey don Antonio de Mendoza. ¿Y el último Virrey? Juan O’donojú en septiembre de 1821. De hecho, no ejerció el cargo ya que Agustín de Iturbide por el pacto de Acatempan hecho con Vicente Guerrero el 10 de febrero de 1821. Los dos principales jefes del ejército Conservador y Liberal que se unieron para que por fin México alcanzara La Independencia. Es así que Iturbide entra triunfante bajo arcos de flores y aclamado por el pueblo en la CDMX el 26 de Septiembre de 1821.
Pues bien amigos; El Castillo de Chapultepec inició su construcción el 16 de Agosto de 1785. Desde ahí la altura sobre el nivel del mar es de 2325 m. se aprecia parado reposando los brazos sobre la protección de balaustre de su patio oriental los dos volcanes: El Popo y La Mujer Dormida: Popocatépetl e Iztaccíhuatl: iztac es blanco y cíhuatl, mujer en náhuatl. Desde ahí hacia el sureste se aprecia Xochimilco. Una de los huéspedes del Castillo fue Carlota y ella desde ahí respiraba la ciudad fijando sus ojos sobre el reciente bulevar que su esposo Maximiliano mandó trazar imitando Los Campos Elíseos de París. Ella años más tarde recordaría México y sus volcanes en su longeva locura desde su palacio real en Bélgica o desde su castillo de Miramar. Ahí en este Castillo de Chapultepec el General Obregón se adelanta a informar al presidente Calles que venía en camino el camión militar transportando los restos del General Francisco Serrano, acribillado junto con otros 11 que serían conocidos como las víctimas de Huitzilac en aquel día de San Francisco de Asís de 1927. Ahí viviría don Porfirio Díaz; como también Francisco I. Madero. Los presidentes: Venustiano Carranza, Adolfo de la Huerta; como también Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio – éste renuncia la presidencia por insistencia de su esposa; que le dijo más valía que fuera esposo honorable y no presidente títere de Calles -. Y el último en vivir ahí fue Abelardo Rodríguez. De ahí el General Cárdenas funda Los Pinos donde viviría todo su período de 1934 a 1940; con él un presidente su gestión sería de 6 años. Porque había sido de 4 Juárez como Presidente viviría en el Palacio Nacional desde 1857 a 1872. ¡Y no es que así lo quisiera, no! Veamos que la guerra que le hizo la iglesia católica fue de 1857- 1860. Luego vendría La primera Intervención francesa contra su gobierno en 1862 y la segunda con Maximiliano en 1864 que finaliza con su fusilamiento en Querétaro en Junio de 1867. Habrá elección para presidente donde Juárez contiende con Porfirio Díaz. Gana Juárez; y muere en Julio de 1872. Le sucede Sebastián Lerdo de Tejada hasta 1876; año en que el Gral. Porfirio Díaz se hace de la presidencia.
Amigos, el fondo de este texto sería Los Niños Héroes de Chapultepec que defienden a México ante la guerra que los Estados Unidos llevan a cabo en Septiembre 11 de 1847 contra nuestro país. Este Castillo sirve como último baluarte a los Niños Héroes en ese día y año. Es así que mueren defendiendo con honor a su país; sus restos quedaron entre las piedras del cimiento del Castillo y alguno se arrojó sobre la copa de los añosos ahuehuetes. Es así que México pierde la mitad de su territorio. Recordamos con emoción este gesto heroico y a cada uno de estos Niños Héroes una corona de laurel que Dios ciñe en su frente en su descanso eterno. ¡Gloria! Por ellos y ¡Viva México¡ en este mes de la patria.

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Cultura

Cuentos y dichos del niño y el adulto zapoteca espinaleño

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Profesor Luis Castillejos Fuentes / Libro El Espinal: génesis, historia y tradición / Foto: Internet

El terror a la muerte es la base del animismo primitivo de los zapotecas y los niños de antaño, mezcla resultante en alguna forma de este grupo étnico, traen consigo esta mentalidad que tiende a manifestarse en su vida cotidiana. La oscuridad de la noche era propicia para que, sentados sobre un pequeño montículo de arena fresca de río, la chamacada contara historias  sobre fantasmas: “Guenda ruchibi”. Unas veces las oían en voz de los “viejos”, otras de  algún niño que con buena memoria se las transmitía. Se hablaba del bidxaa, espíritu de alguien que se creencia le atribuye madad, que se hace presente o no, deambula en lo oscuro provocando ruidos y gritos extraños imitando la expresión gutural de algún animal. El “sombrerote,” personaje vestido elegantemente y “con mucha plata” para ofrecerla al incauto que cae en su seducción y dominio, convertirlo en su vasallo y llevarlo a vivir lejos, en la cumbre de una montaña o en alguna cueva para en un momento dado hacer el “mal” a otros, pues supónese que tiene pacto con el diablo, binidxaba. Se Cuenta también la historia de “la llorona”, mujer vestida de una blanca y sudada manta que gime desgarradoramente, ya que de esta forma expresa que su alma en pena vaga hasta que algo pendiente que ella dejó en el mundo de los vivos se vea realizado. Todos, “entes” imaginarios, pero eso sí con la creencia de ser portadores del mal y en la charla se da como si lo que se expone fuera una realidad, que aunque provoque miedo,  se torna, interesante para la mente infantil.

En el ambiente de pueblo, todo mundo se conoce, se respeta y se saluda. Y no falta alguien peculiar en su modo de ser, que lo hace distinto del otro, ya sea por poseer  congénito o adquirido algún vicio, cualidad, virtud, etc., sea por defecto físico o por algún hábito fuera de lo común que despierta curiosidad, gracia, burla, admiración y risa en niños y adultos. Este tipo de personaje se hace “relevante”, queda su dicho y su hecho para el comentario grato: Tá Llanque Castillejos “Chiquito”, empedernido tomador de mezcal, su saludo es un grito desgarrado y su gracia colocar un cigarrillo de hojas sobre sus pobladísimas cejas y exhibirse, “zou náa la o zahua lii” ese era su dicho habitual,  José “Huipa” ex-soldado de leva en la revolución, donde alcanzó el grado de cabo, traumado por lo que sufrió en sus andanzas y de mal comer en la brega, después de ingerir “anisado” marchaba solo por las calles haciendo ademanes con saludo militar. Genaro Clímaco, Naro Lele por sus largas extremidades inferiores, semejando al alcaraván, con unas copas que impactaban su cerebro le daba por filosofar: “si tu mal no tiene remedio, porqué sufres y si tu mal tiene remedio también porqué sufres” solía decir con cierta visión premonitoria hacia lo que en la vida es bueno o es malo. Ta Rafé Lluvi, músico por afición y por su adicción al “trago” ya no lo contrataban, de un instinto vivaz, con un papel u hoja verde de lambimbo sobre un peine, de su ronco pecho entonaba melodías para que algún parroquiano le obsequiara una copa y después a su “banquete” que era residuo de tortilla y sobras de comida que con los cerdos compartía en una canoa de madera. Y Tá Rafé aguantó más de un siglo a pesar de esa “vida”. Erasmo Toledo perspicaz y agudo charlador, su plática amena y entretenida despertaba interés y sus frases quedan: Naa Tá Llamo. Xi tal xa llac, le dice un amigo a otro, zaquezi naa marínu. ¿Cómo estás? es la pregunta y la respuesta, es “como siempre”, aunque hayan pasado varios años, hasta los 81, que ya pesaban sobre el cuerpo de Beto Marinu y que por lo mismo no podía conservarse igual, y tiempo después fue hallado muerto en un basurero.

 En las fiestas patrias, la noche del grito y el desfile obligado del l6 de septiembre, con la tabla calisténica organizada por el profesor Bruno Escobar Fuentes, acto muy concurrido porque era de regocijo para la gente del pueblo. Era especie de fiesta popular. Al terminar  el acto literario y el presidente municipal en turno de dar “el grito”, la concurrencia abandonaba el escenario. Quedaban algunos, ya “encopetados”, que a la voz de tribuna libre arengaban a la multitud: Ta Queño Cueto ngüí, Pedro Ché Vale, José “Huipa” y otros, lo hacían habitualmente, sus dichos incoherentes y burlones sobre algún hecho que la autoridad hacía mal, provocaba risas entre los espectadores para luego abandonar el lugar hasta el amanecer.      

Allá por los años cuarenta, antes de abrirse la carretera internacional, mercaderes oaxaqueños, “vallistos”, pasaban por Espinal, estancia de descanso después de un largo peregrinar. Cargaban sobre sus espaldas gruesas y pesadas pacas de pescado seco de san Mateo del Mar para llevar a Oaxaca. Tenían que cruzar en el trayecto la sierra de Guevea y Escuintepec y bajar a Mitla. En algún corredor de casa grande, estancia descansaban y los niños por curiosidad se asomaban y los rodeaban para hacerles picardía, robar algo de su mercancía mientras dormían y reírse de su indumentaria y de su menudo pero macizo cuerpo, al mismo tiempo, admirar su resistencia.

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El apodo para diferenciar al común ciudadano o simplemente para distinguirlo de otro, es de uso común  en los pueblos zapotecas, Al sustantivo se le acompaña con un adjetivo para la fácil identificación: así se dice de Luis “nanchi”, Luis “niño”, Luis “valor”, Luis “guitu”, de José; ché “cuachi”, ché “benda”, ché “bachana”, ché “tita”, ché “huabi”, ché “mistu”, de Antonio; Toño “morral”, Toño “músico”, Toño “neta”, Toño “llúu”, etc.

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Cultura

Ganadores del Primer Concurso de Composición de la Canción Oaxaqueña 2024 «Canto de mi tierra»

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La redacción

Oaxaca de Juárez, Oax.-(Cortamortaja) 15 de junio de 2024.- La Secretaría de las Culturas y Artes premió a los ganadores de la fase regional del Primer Concurso de Composición de la Canción Oaxaqueña 2024 “Canto de mi tierra”. El evento se llevó a cabo en el auditorio del Tecnológico del Istmo este sábado, donde compositores de la región del istmo mostraron lo mejor de su talento musical.

Ganadores:

  1. Ricardo Amadeus Morquecho Toledo de Juchitán, con la canción “Oaxaqueño soy” (Primer Lugar).
  2. Amilkar Jiménez Juan de San Juan Guichicovi, con la canción “Oaxaca” (Segundo Lugar).
  3. Edgar Daniel Cartas Orozco de Santa María Mixtequilla, con la canción “Oaxaca en Primavera” (Tercer Lugar).

Jurado calificador:

  • José Hinojosa Martínez
  • Juan Nelson Enrique Rosas
  • Gustavo Pineda Díaz
  • Florentino Toledo de la Paz
  • Gustavo Álvarez Villalobos

El concurso destacó el talento y la creatividad de los compositores de la región, promoviendo la riqueza cultural y musical de Oaxaca. Las composiciones ganadoras reflejan el orgullo y la diversidad de la identidad oaxaqueña, resonando con la belleza y la historia de la tierra zapoteca.

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