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El Istmo

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No hay otro Istmo que el de Tehuantepec, nuestro Istmo que al oír su nombre imaginamos palmeras, mangales, chicozapotales…Y por qué no decirlo el sonido armonioso de la marimba y la letra: “Trópico cálido y bello Istmo de Tehuantepec, música de una marimba que llora y canta con voz de mujer…” Tehuantepec es una palabra de origen náhuatl: tecoani – tigre-, tepétl, cerro. Es decir, Cerro del tigre.

Y es el cerro que vemos al entrar a Tehua a la mano derecha. Ahora La Zandunga, la escribo con z porque se me hace así la palabra más solemne eufónicamente. De ahí aquel título de la película que filmara esa gran actriz potosina y exitosa en Hollywood, que vino a México a robustecerse espiritualmente de sus raíces en 1937.
Filmando así La Sandunga con este otro gran actor Arturo de Córdoba; cuyo personaje Huancho el marinero, que reclama en medio de la enramada a Lupe, la novia que se casaba ese día bajo la enramada con Ramón. Lupe, era Lupe Vélez; ¡qué! Gran actriz y qué Bella, dio fama a México y abrió las puertas de Hollywood a otras y otros actores mexicanos en esa meca, del cine mundial. Ahí vemos a la hermosa Lupe Vélez cantando “Espejito” compañero, vestida de enagua y huipil frente a un espejo de estilo francés.
El Istmo conecta lo que fue Puerto México, hoy Coatzacoalcos con el puerto de Salina Cruz, la distancia entre ambos es de 220 Km. Ha sido el Istmo por su ubicación geográfica muy atractiva para el comercio internacional.
Cuando el Gral. Porfirio Díaz inauguró el puerto de Salina Cruz en 1907, mil chinos estaban encerrados en cuarentena próximo a mezclarse con nosotros. Les recomiendo que escuchen el son istmeño “El chinito”, donde el chino Vicente se casa con una jeromeña. Este son lo conocí por Irasema Villaseñor mujer enteramente, genuina istmeña. El mundo es Uno mis amigos, respiramos el mismo aire que rodea el planeta.
Un libro de un tal Brassier, escritor francés escrito por el año de 1860 llamado “Viaje por el Istmo de Tehuantepec”, ahí nos describen Tehuantepec de calles de arena y a nosotros los Tecos con rostro de guerrero fiero. En este libro ubicó a este pueblo tan antiguo cercano a Lagunas en su lado norte, después más al norte Sta. María Petapa…
Ah! El Barrio; es muy antiguo aparece ya en ese libro como comunidad importante. Una tarde cuando estudiaba la Secundaria-1964-; mi amigo Carlos Arreola y yo caminamos de Lagunas a Barrio. Conocí su casa, su madre una mujer frondosa y guapa que llamaban “La Jarocha” y a su padre que se dedicaba al litigio – sin título-, me hizo recordar por su perfil el rostro del que fuera Javier Mii’li – no recuerdo su apellido-. Juchiteco con quien nos fuimos a México junto con Armando Coronado, en el lujoso Galaxie color negro del que fuera fundador del Tecnológico del Istmo, don José Pineda López. Pues, volviendo al papá de Carlos Arreola, ese señor que conocí esa noche, era también padre de Javier Mii’ li.
Amigos tanto que contar, hubieran visto cuando ya en la CDMX, nos hospedamos en un pequeño hotel llamado Buenos Aires sobre la calle Motolinía con casi 5 de Mayo en el mero Centro Histórico. Quién me dijera que esa calle de Motolinía la caminaría tantas veces con el maestro Andrés Henestrosa después de desayunar en Sanborns. Fue cuando vi esa gran Ciudad apoyado en una pared de un edificio sobre 5 de Mayo y Motolinía. El frío de fines de noviembre de 1965 calaba por los huesos. Y me dije: ¡Aquí! No me quedo. Y ante el ofrecimiento del director Pineda López de continuar gozando de mi beca; sus palabras cayeron en mi alma de joven como un bálsamo. Me regresé a Juchitán, mi madre que vendía en el mercado, en esa tarde llegué y la abracé por la espalda diciéndole me voy quedar a estudiar aquí otros 2 años. ¡Ella, no cabía! De emoción. El río de las nutrias estaba seco en ese diciembre de 1965 y un viento levantaba la arena golpeándola a mi cuerpo mientras que con las dos manos me cubría el rostro. Así atravesé el río y llegué a la huerta de mi abuelo don Amado Sánchez; hoy Salón Na Reina de la Octava Sección. Buen día mis amigos.

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Cultura

Cuentos y dichos del niño y el adulto zapoteca espinaleño

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Profesor Luis Castillejos Fuentes / Libro El Espinal: génesis, historia y tradición / Foto: Internet

El terror a la muerte es la base del animismo primitivo de los zapotecas y los niños de antaño, mezcla resultante en alguna forma de este grupo étnico, traen consigo esta mentalidad que tiende a manifestarse en su vida cotidiana. La oscuridad de la noche era propicia para que, sentados sobre un pequeño montículo de arena fresca de río, la chamacada contara historias  sobre fantasmas: “Guenda ruchibi”. Unas veces las oían en voz de los “viejos”, otras de  algún niño que con buena memoria se las transmitía. Se hablaba del bidxaa, espíritu de alguien que se creencia le atribuye madad, que se hace presente o no, deambula en lo oscuro provocando ruidos y gritos extraños imitando la expresión gutural de algún animal. El “sombrerote,” personaje vestido elegantemente y “con mucha plata” para ofrecerla al incauto que cae en su seducción y dominio, convertirlo en su vasallo y llevarlo a vivir lejos, en la cumbre de una montaña o en alguna cueva para en un momento dado hacer el “mal” a otros, pues supónese que tiene pacto con el diablo, binidxaba. Se Cuenta también la historia de “la llorona”, mujer vestida de una blanca y sudada manta que gime desgarradoramente, ya que de esta forma expresa que su alma en pena vaga hasta que algo pendiente que ella dejó en el mundo de los vivos se vea realizado. Todos, “entes” imaginarios, pero eso sí con la creencia de ser portadores del mal y en la charla se da como si lo que se expone fuera una realidad, que aunque provoque miedo,  se torna, interesante para la mente infantil.

En el ambiente de pueblo, todo mundo se conoce, se respeta y se saluda. Y no falta alguien peculiar en su modo de ser, que lo hace distinto del otro, ya sea por poseer  congénito o adquirido algún vicio, cualidad, virtud, etc., sea por defecto físico o por algún hábito fuera de lo común que despierta curiosidad, gracia, burla, admiración y risa en niños y adultos. Este tipo de personaje se hace “relevante”, queda su dicho y su hecho para el comentario grato: Tá Llanque Castillejos “Chiquito”, empedernido tomador de mezcal, su saludo es un grito desgarrado y su gracia colocar un cigarrillo de hojas sobre sus pobladísimas cejas y exhibirse, “zou náa la o zahua lii” ese era su dicho habitual,  José “Huipa” ex-soldado de leva en la revolución, donde alcanzó el grado de cabo, traumado por lo que sufrió en sus andanzas y de mal comer en la brega, después de ingerir “anisado” marchaba solo por las calles haciendo ademanes con saludo militar. Genaro Clímaco, Naro Lele por sus largas extremidades inferiores, semejando al alcaraván, con unas copas que impactaban su cerebro le daba por filosofar: “si tu mal no tiene remedio, porqué sufres y si tu mal tiene remedio también porqué sufres” solía decir con cierta visión premonitoria hacia lo que en la vida es bueno o es malo. Ta Rafé Lluvi, músico por afición y por su adicción al “trago” ya no lo contrataban, de un instinto vivaz, con un papel u hoja verde de lambimbo sobre un peine, de su ronco pecho entonaba melodías para que algún parroquiano le obsequiara una copa y después a su “banquete” que era residuo de tortilla y sobras de comida que con los cerdos compartía en una canoa de madera. Y Tá Rafé aguantó más de un siglo a pesar de esa “vida”. Erasmo Toledo perspicaz y agudo charlador, su plática amena y entretenida despertaba interés y sus frases quedan: Naa Tá Llamo. Xi tal xa llac, le dice un amigo a otro, zaquezi naa marínu. ¿Cómo estás? es la pregunta y la respuesta, es “como siempre”, aunque hayan pasado varios años, hasta los 81, que ya pesaban sobre el cuerpo de Beto Marinu y que por lo mismo no podía conservarse igual, y tiempo después fue hallado muerto en un basurero.

 En las fiestas patrias, la noche del grito y el desfile obligado del l6 de septiembre, con la tabla calisténica organizada por el profesor Bruno Escobar Fuentes, acto muy concurrido porque era de regocijo para la gente del pueblo. Era especie de fiesta popular. Al terminar  el acto literario y el presidente municipal en turno de dar “el grito”, la concurrencia abandonaba el escenario. Quedaban algunos, ya “encopetados”, que a la voz de tribuna libre arengaban a la multitud: Ta Queño Cueto ngüí, Pedro Ché Vale, José “Huipa” y otros, lo hacían habitualmente, sus dichos incoherentes y burlones sobre algún hecho que la autoridad hacía mal, provocaba risas entre los espectadores para luego abandonar el lugar hasta el amanecer.      

Allá por los años cuarenta, antes de abrirse la carretera internacional, mercaderes oaxaqueños, “vallistos”, pasaban por Espinal, estancia de descanso después de un largo peregrinar. Cargaban sobre sus espaldas gruesas y pesadas pacas de pescado seco de san Mateo del Mar para llevar a Oaxaca. Tenían que cruzar en el trayecto la sierra de Guevea y Escuintepec y bajar a Mitla. En algún corredor de casa grande, estancia descansaban y los niños por curiosidad se asomaban y los rodeaban para hacerles picardía, robar algo de su mercancía mientras dormían y reírse de su indumentaria y de su menudo pero macizo cuerpo, al mismo tiempo, admirar su resistencia.

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El apodo para diferenciar al común ciudadano o simplemente para distinguirlo de otro, es de uso común  en los pueblos zapotecas, Al sustantivo se le acompaña con un adjetivo para la fácil identificación: así se dice de Luis “nanchi”, Luis “niño”, Luis “valor”, Luis “guitu”, de José; ché “cuachi”, ché “benda”, ché “bachana”, ché “tita”, ché “huabi”, ché “mistu”, de Antonio; Toño “morral”, Toño “músico”, Toño “neta”, Toño “llúu”, etc.

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Ganadores del Primer Concurso de Composición de la Canción Oaxaqueña 2024 «Canto de mi tierra»

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La redacción

Oaxaca de Juárez, Oax.-(Cortamortaja) 15 de junio de 2024.- La Secretaría de las Culturas y Artes premió a los ganadores de la fase regional del Primer Concurso de Composición de la Canción Oaxaqueña 2024 “Canto de mi tierra”. El evento se llevó a cabo en el auditorio del Tecnológico del Istmo este sábado, donde compositores de la región del istmo mostraron lo mejor de su talento musical.

Ganadores:

  1. Ricardo Amadeus Morquecho Toledo de Juchitán, con la canción “Oaxaqueño soy” (Primer Lugar).
  2. Amilkar Jiménez Juan de San Juan Guichicovi, con la canción “Oaxaca” (Segundo Lugar).
  3. Edgar Daniel Cartas Orozco de Santa María Mixtequilla, con la canción “Oaxaca en Primavera” (Tercer Lugar).

Jurado calificador:

  • José Hinojosa Martínez
  • Juan Nelson Enrique Rosas
  • Gustavo Pineda Díaz
  • Florentino Toledo de la Paz
  • Gustavo Álvarez Villalobos

El concurso destacó el talento y la creatividad de los compositores de la región, promoviendo la riqueza cultural y musical de Oaxaca. Las composiciones ganadoras reflejan el orgullo y la diversidad de la identidad oaxaqueña, resonando con la belleza y la historia de la tierra zapoteca.

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