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Cultura

35 años de éxito, Liga de Fútbol ¡el Venado!

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Juchitán de Zaragoza, Oaxaca(Cortamortaja) 11 Enero 2021.- Fue en la época de los 80’s cuando comenzó esta liga de futbol El Venado), en sus inicios los encuentros se llevaban a cabo en un espacio que existía frente a la escuela primaria José Vasconcelos, usaban unas porterías hechas de polines. Los fundadores de la liga fueron; Enoc López Santos y Ulises Sánchez Cuevas. Cuando la liga creció un poco más se tuvo la necesidad de pasarse al campo el IVO (Instituto de la Vivienda Oaxaqueña), en ese lugar adquirió mayor fuerza y se convirtió en la única liga infantil de futbol.

Julio López Castillo quien dedicó su vida al deporte juchiteco, comentó que en la liga de futbol El Venado incluía desde la infantil hasta la juvenil, en ese entonces nadie fomentaba tanto el deporte como la liga del “Venado” en estas categorías, y recordó que en la liga participaban equipos de todas las secciones, la liga creció. Gracias al señor Don Mario Nieto (+) quien permitió que los juegos se realizaran en un espacio más grande, en la misma colonia, eso permitió que liga tomará más fuerza, que los encuentros se desarrollaban los sábados y domingos, una hora por partido durante todo el día.

Con la participación de la profesora Tayde Uvaldina se logró apoyar a los niños y como liga se pudo representar a Juchitán, logrando competir a ir un evento Nacional en el año 1995, en ese tiempo jugaba Mario Ortiz, y fue cuando se tuvo la visita de Don Mario Olarte a quien le pidieron que permitiera llevar a los niños a hacer pruebas, y fue la liga del “Venado”, junto con los padres de familia y algunos patrocinadores, que 8 niños pudieran ser evaluados, y fue en ese grupo donde surgen David Toledo y Mario Ortiz, quienes lograron quedarse en Pumas en la liga profesional del futbol mexicano.

La liga del “Venado” fue tan exitosa que llegaron a contra entre su gripo hasta 50 equipos, más de mil niños jugando en esa liga, y gracias a esta fuerza, cuando vieron que participaron con los pumas, se les acercaron los de Cruz Azul Lagunas, y fue con firma del propio Billy Álvarez, que lograron un convenio con la cementera azul y continuaron impulsando a los jóvenes, tanto que de esa liga surgió Javier Aquino, su papá entrenada con un equipo y llevaron a su hijo a Lagunas.
Julio López Castillo comentó: “Una de las cosas que recuerdo es lo que me dijo el profesor Hernán Martínez, él fue claro y me dijo un día “Julio, muchos y quizá la mayoría de estos niños no jueguen futbol profesional, pero llegaran a ser profesionistas”, y gracias a dios me he encontrado en la calle a personas que me saludan y recuerdan su infancia y te estoy hablando de médicos, ingenieros, e incluso el presidente municipal Emilio Montero, él y su hermano Inti jugaron en la liga, primero con un equipo llamado “Conde”, de ahí armaron su equipo en cheguigo”.

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López Castillo continuo rememorando; “fueron alrededores de unos 35 años que duró la liga del “Venado” de futbol, igual se apoyó al ciclismo, el basquetbol, el béisbol forrado y esponja, la liga fue promotor del deporte acá en Juchitán, Enoc López Santos dedico su vida a esto, y hoy en día hay un proyecto que me ofrecieron de tener una escuela de futbol de un equipo internacional, ya estamos en pláticas con el presidente municipal. En nuestra travesía en llevar a 8 niños a Pumas, nos arriesgamos, viajamos en metro, caminamos mucho, pero valió la pena, en la liga pasaron muchos niños que hoy son ya adulos que figuraron en el futbol, mi esposa me apoyo muchísimo ya que me pase mucho tiempo fuera de casa pero ella siempre me impulso a seguir adelante, hoy invito a las ligas a que se unan, que no exista la envidia, a los padres que apoyen a sus hijos, hay mucho talento en Juchitán , quizá no todos lleguen a jugar futbol profesional pero si serán profesionistas si se les da el apoyo en practicar cualquier deporte, el trabajo fue mucho pero la mejor paga es el reconocimiento de las personas que disfrutaron jugar en esta liga”, finalizo Julio Cesar López Castillo.

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Cultura

Juana Hernández López: La Voz de la Mixteca que resuena en la Guelaguetza 2024

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Una vida de lucha y dedicación que une fronteras y preserva la riqueza cultural de su comunidad

Oaxaca de Juárez, Oaxaca.- (Cortamortaja) 22 de Junio de 2024.- En el corazón de la Guelaguetza, la festividad más emblemática de Oaxaca, ha emergido una figura que encarna la resistencia, el amor por la cultura y la dedicación incansable a su comunidad. Juana Hernández López, originaria de Santiago Juxtlahuaca, ha sido coronada como la Diosa Centéotl 2024, una distinción que celebra no solo su belleza y carisma, sino también su extraordinaria trayectoria y compromiso social. Hoy, en un momento aún más significativo, Juana celebra su 65 cumpleaños, un detalle que añade más emoción y significado a su historia de vida.

Juana no es solo una docente de español e historia; es una narradora de la realidad y una guerrera por la justicia educativa. Su camino ha estado marcado por la adversidad y la migración, habiendo tenido que dejar su amado Juxtlahuaca para buscar oportunidades en Estados Unidos. Esta experiencia no la quebrantó, sino que la fortaleció, convirtiéndola en una voz poderosa para la comunidad migrante mixteca.

En Fresno, California, Juana tomó las riendas de Radio Bilingüe, entendiendo que cuando los migrantes cruzan las fronteras, llevan consigo más que pertenencias; llevan su lengua, su cultura y su identidad. Desde los micrófonos de la radio, Juana se convirtió en un faro para aquellos que añoraban su tierra, ofreciendo no solo información y compañía, sino un puente que conectaba corazones divididos por la distancia.

El regreso de Juana a Juxtlahuaca no fue un retorno a la comodidad, sino una extensión de su misión. Desde 2019, ha dirigido un programa en XETLA, La Voz de la Mixteca, donde comparte su lengua materna, las tradiciones ancestrales y las historias de la comunidad migrante. A través de las ondas radiales, sigue tejiendo la trama de su cultura, manteniéndola viva y vibrante.

Juana Hernández López no solo representa a las mujeres de su comunidad; representa a todas aquellas personas que han tenido que abandonar su hogar en busca de un futuro mejor. Su historia es un testimonio de resiliencia y pasión, un recordatorio de que la cultura es un tesoro que nos sigue, nos define y nos une, sin importar cuán lejos estemos de nuestro lugar de origen.

Hoy, como Diosa Centéotl y celebrando sus 65 años, Juana ilumina la Guelaguetza con su presencia y su historia, una luz de esperanza y fortaleza para todos aquellos que, como ella, creen en el poder transformador de la educación y la cultura.

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Cultura

Cuentos y dichos del niño y el adulto zapoteca espinaleño

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Profesor Luis Castillejos Fuentes / Libro El Espinal: génesis, historia y tradición / Foto: Internet

El terror a la muerte es la base del animismo primitivo de los zapotecas y los niños de antaño, mezcla resultante en alguna forma de este grupo étnico, traen consigo esta mentalidad que tiende a manifestarse en su vida cotidiana. La oscuridad de la noche era propicia para que, sentados sobre un pequeño montículo de arena fresca de río, la chamacada contara historias  sobre fantasmas: “Guenda ruchibi”. Unas veces las oían en voz de los “viejos”, otras de  algún niño que con buena memoria se las transmitía. Se hablaba del bidxaa, espíritu de alguien que se creencia le atribuye madad, que se hace presente o no, deambula en lo oscuro provocando ruidos y gritos extraños imitando la expresión gutural de algún animal. El “sombrerote,” personaje vestido elegantemente y “con mucha plata” para ofrecerla al incauto que cae en su seducción y dominio, convertirlo en su vasallo y llevarlo a vivir lejos, en la cumbre de una montaña o en alguna cueva para en un momento dado hacer el “mal” a otros, pues supónese que tiene pacto con el diablo, binidxaba. Se Cuenta también la historia de “la llorona”, mujer vestida de una blanca y sudada manta que gime desgarradoramente, ya que de esta forma expresa que su alma en pena vaga hasta que algo pendiente que ella dejó en el mundo de los vivos se vea realizado. Todos, “entes” imaginarios, pero eso sí con la creencia de ser portadores del mal y en la charla se da como si lo que se expone fuera una realidad, que aunque provoque miedo,  se torna, interesante para la mente infantil.

En el ambiente de pueblo, todo mundo se conoce, se respeta y se saluda. Y no falta alguien peculiar en su modo de ser, que lo hace distinto del otro, ya sea por poseer  congénito o adquirido algún vicio, cualidad, virtud, etc., sea por defecto físico o por algún hábito fuera de lo común que despierta curiosidad, gracia, burla, admiración y risa en niños y adultos. Este tipo de personaje se hace “relevante”, queda su dicho y su hecho para el comentario grato: Tá Llanque Castillejos “Chiquito”, empedernido tomador de mezcal, su saludo es un grito desgarrado y su gracia colocar un cigarrillo de hojas sobre sus pobladísimas cejas y exhibirse, “zou náa la o zahua lii” ese era su dicho habitual,  José “Huipa” ex-soldado de leva en la revolución, donde alcanzó el grado de cabo, traumado por lo que sufrió en sus andanzas y de mal comer en la brega, después de ingerir “anisado” marchaba solo por las calles haciendo ademanes con saludo militar. Genaro Clímaco, Naro Lele por sus largas extremidades inferiores, semejando al alcaraván, con unas copas que impactaban su cerebro le daba por filosofar: “si tu mal no tiene remedio, porqué sufres y si tu mal tiene remedio también porqué sufres” solía decir con cierta visión premonitoria hacia lo que en la vida es bueno o es malo. Ta Rafé Lluvi, músico por afición y por su adicción al “trago” ya no lo contrataban, de un instinto vivaz, con un papel u hoja verde de lambimbo sobre un peine, de su ronco pecho entonaba melodías para que algún parroquiano le obsequiara una copa y después a su “banquete” que era residuo de tortilla y sobras de comida que con los cerdos compartía en una canoa de madera. Y Tá Rafé aguantó más de un siglo a pesar de esa “vida”. Erasmo Toledo perspicaz y agudo charlador, su plática amena y entretenida despertaba interés y sus frases quedan: Naa Tá Llamo. Xi tal xa llac, le dice un amigo a otro, zaquezi naa marínu. ¿Cómo estás? es la pregunta y la respuesta, es “como siempre”, aunque hayan pasado varios años, hasta los 81, que ya pesaban sobre el cuerpo de Beto Marinu y que por lo mismo no podía conservarse igual, y tiempo después fue hallado muerto en un basurero.

 En las fiestas patrias, la noche del grito y el desfile obligado del l6 de septiembre, con la tabla calisténica organizada por el profesor Bruno Escobar Fuentes, acto muy concurrido porque era de regocijo para la gente del pueblo. Era especie de fiesta popular. Al terminar  el acto literario y el presidente municipal en turno de dar “el grito”, la concurrencia abandonaba el escenario. Quedaban algunos, ya “encopetados”, que a la voz de tribuna libre arengaban a la multitud: Ta Queño Cueto ngüí, Pedro Ché Vale, José “Huipa” y otros, lo hacían habitualmente, sus dichos incoherentes y burlones sobre algún hecho que la autoridad hacía mal, provocaba risas entre los espectadores para luego abandonar el lugar hasta el amanecer.      

Allá por los años cuarenta, antes de abrirse la carretera internacional, mercaderes oaxaqueños, “vallistos”, pasaban por Espinal, estancia de descanso después de un largo peregrinar. Cargaban sobre sus espaldas gruesas y pesadas pacas de pescado seco de san Mateo del Mar para llevar a Oaxaca. Tenían que cruzar en el trayecto la sierra de Guevea y Escuintepec y bajar a Mitla. En algún corredor de casa grande, estancia descansaban y los niños por curiosidad se asomaban y los rodeaban para hacerles picardía, robar algo de su mercancía mientras dormían y reírse de su indumentaria y de su menudo pero macizo cuerpo, al mismo tiempo, admirar su resistencia.

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El apodo para diferenciar al común ciudadano o simplemente para distinguirlo de otro, es de uso común  en los pueblos zapotecas, Al sustantivo se le acompaña con un adjetivo para la fácil identificación: así se dice de Luis “nanchi”, Luis “niño”, Luis “valor”, Luis “guitu”, de José; ché “cuachi”, ché “benda”, ché “bachana”, ché “tita”, ché “huabi”, ché “mistu”, de Antonio; Toño “morral”, Toño “músico”, Toño “neta”, Toño “llúu”, etc.

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